Los horarios, ese caballo de batalla

¿Cuál es la media de horas que están nuestros alumnos en el Colegio? Evidentemente la respuesta se verá afectada dependiendo del centro escolar que se escoja y también la etapa educativa correspondiente, pero teniendo en cuenta una jornada base que transcurra entre las 9 de la mañana y las 5 de la tarde, con la preceptiva hora para la comida, viene a ser prácticamente lo mismo que una jornada laboral, puesto que, en demasiadas ocasiones es preciso añadir las horas dedicadas al estudio/deberes que se realizan por la tarde. En total, no menos de 10 horas diarias dedicadas a actividades escolares.

“Si los educadores incorporaran a su planificación la dimensión del tiempo, la enseñanza sería otro cantar”.  Paul Kelley,  neurocientífico británico de la Universidad de Oxford

Según la OCDE, en Secundaria,  nuestros alumnos pasan 161 horas anuales más que la media de los países europeos comparados, lo que viene a ser casi 23 días más en términos de jornada escolar, con la base anterior de 7 horas diarias. Estamos hablando de prácticamente un mes más de jornada lectiva al año. Sin embargo, parece ser que los resultados finales, según también el informe PISA, no van a la par, es decir, aparentemente  no hay  correlación clara entre obtener mejores resultados y permanecer más tiempo  en los centros escolares. Todo lo contrario. La comparativa arroja que sería necesario repensar los currículos, hacerlos menos extensos, que el programa fuera al fin y al cabo menos «contenidista».

La reflexión sobre el tiempo que pasan los alumnos en el colegio es crucial para diseñar un sistema educativo más efectivo y centrado en el bienestar de los estudiantes. La neurociencia y la neuroeducación pueden aportar valiosas perspectivas para optimizar este tiempo, considerando el funcionamiento del cerebro y la atención.

Paul Kelley aboga por propuestas disruptivas como puede ser  la cronobiología educativa  para adaptar los horarios escolares a los ritmos circadianos de los estudiantes. Esto implica considerar la preferencia de horarios más tarde para adolescentes, respetando sus patrones de sueño y rendimiento cognitivo.

En cuanto a la manea de acercarse al conocimiento, según esta teoría, se necesita cierto tiempo para que dentro de una neurona ocurran los cambios bioquímicos que conducen a la formación de recuerdos a largo plazo tal y como explica el Dr. R. Douglas Fields, de la  Universidad de Maryland, College Park y autor del libro Electric Brain.

Parece esta cuestión tan fundamental que autores como  Daniel Pink, autor de «Cuando: La ciencia de encontrar el momento preciso» («When: The Scientific Secrets of Perfect Timing»)  explora la importancia de la sincronización y la gestión del tiempo en diversos aspectos de la vida, incluida por  supuesto educación.

Del mismo modo, Sir Ken Robinson, defensor de la reforma educativa y la creatividad en el aprendizaje, aboga por la necesidad de cambios en la educación, incluyendo la estructura del tiempo escolar.

En ese sentido, desde 2005, en uno de los países punteros en Pisa, Singapur, pusieron en marcha la iniciativa de «Teach Less, Learn More»   que incluía aspectos de revisión en ese sentido. Repensar el currículo desde su estructura, su cantidad, su duración y su puesta en marcha, bajo premisas como:

  • Construcción del conocimiento, no solo las transmisión del mismo
  • Comprensión del contenido, no sólo la memorización de de hechos
  • Pedagogía consciente, no solo actividades sin sentido
  • Constructivismo social, no sólo aprendizaje individual
  • Aprendizaje autodirigido, no sólo tarea dirigida por el Maestro
  • Evaluación formativa y auto evaluación, no solo evaluación sumativa
  • Aprender a aprender, no solo aprender sobre temas

En definitiva, este enfoque busca reducir la carga académica y fomentar un aprendizaje más profundo y significativo al limitar la cantidad de contenido que se enseña y centrarse en la comprensión a nivel fundamental:

  1. Menos Contenido, Más Profundidad: La idea es reducir la cantidad de temas y conceptos cubiertos, permitiendo a los estudiantes explorar cada tema en mayor profundidad y comprender los fundamentos antes de avanzar.

  2. Enfoque en la Comprensión: El énfasis se coloca en la comprensión conceptual en lugar de la memorización superficial. Se alienta a los estudiantes a desarrollar habilidades de resolución de problemas y pensamiento crítico.

  3. Uso Efectivo del Tiempo: La iniciativa reconoce la importancia de utilizar el tiempo de manera efectiva en el aula. Menos tiempo se dedica a la transmisión de información y más tiempo se destina a actividades interactivas y participativas.

  4. Habilidades para la Vida: Además de los conceptos académicos, se busca desarrollar habilidades para la vida, como la comunicación efectiva, la colaboración y el pensamiento independiente.

¿Es el Horario Escolar de 9 a 5 Compatible con la Realidad Laboral de las Familias?

En un mundo en constante evolución, donde las demandas laborales y familiares son cada vez más complejas, es quizá hora de cuestionar la rigidez del tradicional horario escolar de 9 a 5 de la tarde. Este modelo, diseñado en una era donde las familias tenían estructuras laborales más predecibles, ahora plantea serios desafíos para la mayoría de los padres y madres que intentan conciliar trabajo y vida familiar.

La jornada laboral actual rara vez se ajusta al clásico esquema de 9 a 5. Muchos padres se enfrentan a horarios extendidos, teletrabajo, desplazamientos largos y empleos con turnos rotativos.

¿Cómo se supone que estas familias deben gestionar sus responsabilidades laborales y aún así cumplir con un horario escolar que, en muchos casos, no se alinea con sus necesidades diarias?

La falta de flexibilidad en el horario escolar no solo pone a los padres en aprietos, sino que también afecta negativamente la calidad del tiempo que pueden pasar con sus hijos. ¿Cómo podemos esperar que las familias prosperen cuando el tiempo después de la jornada escolar se ve consumido por el estrés de hacer malabares entre el trabajo y las obligaciones familiares?

Las tecnologías modernas y la creciente comprensión de los ritmos biológicos sugieren que podemos replantear la estructura del día escolar. ¿Por qué no considerar horarios más flexibles, adaptados a las necesidades cambiantes de las familias contemporáneas? Esto no solo beneficiaría a los padres, sino que también prepararía a los estudiantes para una realidad laboral futura que valora la adaptabilidad y la gestión eficiente del tiempo.

Es hora de dejar atrás la rigidez del pasado y abrazar un enfoque más dinámico para la educación. Solo entonces podremos construir un sistema que responda verdaderamente a las necesidades de las familias modernas y prepare a las nuevas generaciones para los desafíos del siglo XXI.

La educación puede ser un catalizador para nuevas formas de trabajar, pensar y vivir. En lugar de limitarse a replicar las estructuras laborales existentes, la escuela del futuro podría preparar a los estudiantes para desafiar, cuestionar y remodelar esas estructuras. La flexibilidad y la adaptabilidad, habilidades clave en la era moderna, podrían ser cultivadas desde el principio, preparando a las generaciones futuras para un mundo laboral que aún está por definirse completamente.

Quizás, en lugar de preguntarnos si el horario escolar debería ajustarse a la realidad laboral, deberíamos reflexionar sobre cómo la educación puede liderar el camino hacia una realidad laboral más equitativa, flexible e innovadora. La escuela no solo debe preparar a los estudiantes para enfrentar el mundo tal como es, sino también inspirarlos a transformarlo en algo mejor.

Colocar la responsabilidad de la dificultad en la conciliación laboral sobre los hombros de los estudiantes, mediante horarios escolares rígidos e inflexibles, es como hacer que paguen el precio de una sociedad que aún no ha evolucionado lo suficiente para adaptarse a sus necesidades y potencial. La educación debería ser un faro que guía el camino hacia una realidad más equitativa, donde los alumnos no sean víctimas de las dificultades, sino agentes de cambio capaces de transformar y mejorar el mundo que heredan,

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