A primera vista, una escuela parece muy lejana de lo que es una empresa. Sin embargo, mucho hay de similitud. Y mucho puede servir de ejemplo un centro educativo respecto a lo que debería ser una organización empresarial.
¿Tan lejana y descabellada puede resultar esta idea? Veremos que no tanto.
En primer lugar, la idea de las escuelas como comunidades abiertas al medio ambiente puede vincularse a la importancia de que las empresas estén arraigadas en sus comunidades. Así como Richard Gerver enfatiza la necesidad de que las escuelas no sólo estén conectadas con la sociedad, sino que sean parte integral de ella, las empresas deben prestar atención a las tendencias del mercado, las expectativas de los clientes y los cambios regulatorios.
La participación activa en el mundo empresarial puede fortalecer las relaciones y fomentar oportunidades de cooperación que beneficien tanto a la empresa como a la sociedad en su conjunto. En ese sentido, las escuelas deberían ser una parte integral de su entorno, al igual que las empresas, porque la inclusión y la participación activa en la escuela no sólo son esenciales para la adaptabilidad y el crecimiento, sino que también reflejan un compromiso más amplio con la responsabilidad social y la construcción de relaciones sólidas. Beneficia tanto a las empresas como a la sociedad en su conjunto. Se trata ciertamente de contribuir al bienestar general y responder a las necesidades de la comunidad en la que de alguna manera está inserto
En segundo lugar, la importancia de que la escuela se enfoque en el alumno y su forma de aprender es similar a cómo una empresa se enfoca en sus empleados y sus habilidades individuales.
Si el deber de un Colegio es que el alumno pueda desarrollar todo su potencial, no es menos cierto que el deber de una empresa es el de potenciar a las personas que la configuran.
En el mundo empresarial, no basta con reconocer y valorar las habilidades únicas de los empleados. Se trata de crear un ambiente de trabajo que fomente su desarrollo profesional y personal. Las empresas que realmente se preocupan por el crecimiento personal de sus empleados no sólo impulsan la innovación y la eficiencia, sino que también sientan las bases para un éxito general y duradero. Esto crea un sentimiento de unión – de identidad – que va más allá del trabajo y también es fundamental para los centros educativos, porque al final del día, no estamos hablando sólo del personal o los estudiantes, estamos hablando de personas que tienen sueños y aspiraciones y una necesidad fundamental de sentirse valorados y apoyados en su viaje de crecimiento. Ese viaje que hacemos en la Escuela durante prácticamente 15 años.

¿Acaso una empresa puede alcanzar su máximo potencial sin reconocer y valorar las habilidades únicas de sus empleados, ignorando el papel fundamental del desarrollo profesional y personal en la consecución de la innovación y la eficiencia?
Recordemos, que desde ese punto de vista, un Colegio es también una organización, una empresa.
En tercer lugar, En un entorno educativo, el desarrollo curricular es más que un simple planificación de lecciones o secuencias pedagógicas. Se trata de diseñar caminos significativos para los estudiantes, similar a cómo se estructuran los objetivos y las formas de trabajar en las empresas. Si hablamos de personalizar el aprendizaje, y seguimos la visión de Gerver que aboga por repensar cómo alcanzamos nuestros objetivos educativos, será preciso establecer objetivos concretos y, como las empresas, ser ágiles y adaptarse a los cambios del mercado.
En cuarto lugar, en el terreno educativo, la necesidad de incorporar la creatividad va más allá de simplemente enseñar. Es como el motor que impulsa la innovación en una empresa. Siguiendo la perspectiva de Gerver sobre la importancia de desarrollar habilidades de pensamiento superior en los niños, una empresa también enfrenta el desafío de cultivar un ambiente que inspire la creatividad y la resolución innovadora de problemas entre sus empleados. Esto no es solo un proceso empresarial; es una travesía que implica alentar la toma de riesgos calculados, fomentar el aprendizaje continuo y promover la colaboración entre los equipos. En el fondo, se trata de reconocer que, ya sea en el aula o en la oficina, todos somos seres humanos con la capacidad de pensar creativamente y superar desafíos con ingenio y colaboración.

¿Qué impacto tendría en la productividad empresarial si se implementaran métodos de trabajo más alineados con las diferentes habilidades o un talentos múltiples de Howard Gardner, similar a cómo Richard Gerver aboga por la diversificación en la educación?
10 valores compartidos entre Escuela & Empresa
- Integración en la Comunidad: Ambos buscan ser parte activa y beneficiosa de su entorno, ya sea educativo o empresarial.
- Centrado en el Individuo: Tanto en la educación como en la gestión empresarial, valorar a cada individuo, ya sea estudiante o empleado, es esencial. Se trata de reconocer y apreciar a las personas.
- Adaptabilidad y Flexibilidad: Tanto las escuelas como las empresas deben ser capaces de adaptarse a cambios en su entorno. La capacidad de ajustar métodos, estrategias y currículos es crucial para mantenerse relevantes y eficientes.
- Innovación y Creatividad: Ambas entidades buscan fomentar la innovación y la creatividad. En el ámbito educativo, esto implica métodos de enseñanza innovadores, mientras que en el empresarial, se refiere a la promoción de ideas nuevas y creativas para mejorar procesos y productos.
- Responsabilidad Social: Tanto las escuelas como las empresas tienen una responsabilidad más amplia hacia la sociedad. Contribuir al bienestar general, abordar las necesidades comunitarias y operar de manera ética reflejan un compromiso compartido con la responsabilidad social.
- Desarrollo Continuo: Ya sea a través del crecimiento académico y personal de los estudiantes o del desarrollo profesional de los empleados, ambas entidades buscan un progreso constante.
- Colaboración: La colaboración, ya sea entre estudiantes, profesores y padres en el caso de las escuelas, o entre diferentes equipos y departamentos en el caso de las empresas, es fundamental para el éxito general y la resolución de problemas.
- Transparencia: La comunicación abierta y la transparencia son valores importantes tanto en educación como en el ámbito empresarial, puesto que contribuyen a la confianza general de la comunidad - educativa – y la eficiencia en la toma de decisiones.
- Énfasis en la Calidad: Ambas entidades buscan la excelencia y la calidad en sus respectivas áreas.
- Liderazgo Efectivo: Tanto las escuelas como las empresas valoran el liderazgo efectivo que guía y motiva a los individuos hacia metas compartidas y alineadas.
Por tanto, las similitudes entre las referencias educativas de Gerver y la organización empresarial subrayan la importancia de la integración, el enfoque centrado en el individuo, la adaptabilidad y la promoción de la creatividad para lograr el éxito tanto en el ámbito educativo como en el empresarial. La colaboración, la flexibilidad y la valoración de las habilidades individuales emergen como elementos cruciales para el desarrollo sostenible y la prosperidad tanto en la educación como en el mundo empresarial.
En definitiva, un Colegio debe ser una organización efectiva y eficiente, que involucra a las personas:aquellos que realizan al acción de educar y aquellos que la reciben. Y puede ser un ejemplo de cómo afrontar el desarrollo de cualquier iniciativa que se torne en empresa.

¿Y qué diferencias son aparentemente incuestionables?
El objetivo principal de una escuela es brindar educación y promover el desarrollo académico, social y personal de los estudiantes. Por el contrario, el objetivo principal de las empresas es generar beneficios económicos mediante la producción y venta de bienes y servicios. Mientras que las empresas lógicamente buscan maximizar los beneficios económicos para sus accionistas y propietarios, las escuelas buscan el bienestar y el desarrollo integral de sus estudiantes.
El éxito de una escuela se mide no sólo financieramente, sino también por el impacto que tiene en las vidas de sus estudiantes a través de la educación y la formación de los mismos. En las escuelas, los «usuarios» son los estudiantes – y no lo olvidemos los clients las familias ibais .- pero el objetivo principal no es vender algo, sino brindarles una educación de calidad.
Sin embargo, es importante recordar que si bien ambas organizaciones comparten ciertos aspectos organizativos y de gestión, la diferencia fundamental radica en cómo definen las metas y el éxito: las escuelas se centran en la educación y el bienestar de los estudiantes, mientras que las empresas se centran en lograr beneficios económicos.
¿Quiere decir esto que la gestión financiera no importa?
En absoluto, la sostenibilidad financiera es esencial para mantener y mejorar la calidad de los servicios educativos ofrecidos. La capacidad de obtener y administrar adecuadamente los recursos económicos impacta directamente en la capacidad de un colegio para cumplir con su misión educativa.
En definitiva, Colegio&Empresa van de la mano, siempre que no olvidemos que la verdadera misión del mismo es contribuir al desarrollo integral del bien más importante que tiene: sus estudiantes.