Un currículo que merezca la pena: Mozart o aprender con sentido desde la interdisciplinariedad

Regresar de Viena habiendo escuchado a la Filarmónica en el Musikverein, y además asistir a una representación de Don Giovanni en la Staatsoper, es desde luego un privilegio digno de agradecer. De alguna manera despierta también el instinto educativo. Durante más de dos siglos, Mozart ha sido un emblema de la genialidad del ser humano, pero quizá en el aula podría convertirse todavía en algo más vertebrador, ¿un eje integrador del conocimiento?

En el contexto actual educativo, que promueve un aprendizaje competencial, interdisciplinar y significativo, la figura del compositor salzburgués ofrece una oportunidad privilegiada para articular saberes que van más allá de la música, y que devuelven al currículo su sentido más pleno: formar personas cultas, críticas y sensibles.

En esta escuela contemporánea, la fragmentación del conocimiento ha ido dejando grietas por donde se escapa probablemente el sentido de aprender. A menudo, los alumnos saben “de todo un poco”, pero no logran conectar lo que aprenden con la vida. Frente a ese modelo parcelado, el pensamiento de David Perkins y su propuesta de enseñar lo que merece la pena resuenan hoy más que nunca, puesto que el aprendizaje debe ser significativo, relevante y transferible.

“No todo lo que merece ser aprendido, se enseña; y no todo lo que se enseña, merece ser aprendido.” David Perkins

La LOMLOE, lejos de oponerse a esa idea, ofrece el marco para construir un currículo integrador. En su estructura competencial —basada en desempeños observables, saberes interconectados y contextos reales— existe espacio para proyectos que devuelven unidad al conocimiento.

En lugar de ser una camisa de fuerza, nos ofrece una oportunidad para replantear esta pregunta desde la idea de aprendizaje competencial, entendida no como la simple adquisición de habilidades, sino como la capacidad de relacionar saberes, comprender su sentido y transferirlos a contextos reales. Quizá la clave no esté en enseñar más contenidos -por el contenido – sino en construir conexiones que otorguen significado y por tanto sentido.

Aprender con Mozart: más allá de las notas.

Imaginemos una unidad didáctica centrada en Mozart en 3.º de ESO. No como una clase de “historia de la música”, sino como una experiencia viva que articule por ejemplo varias disciplinas como la propia  música, pero además matemáticas, lengua, ciencias naturales, geografía, física y valores. Ese enfoque no solo enriquece el aprendizaje musical, sino que lo convierte en una oportunidad para desarrollar competencias profundas y conectadas.

  • En Música, los alumnos podrían escuchar y analizar una obra de Mozart: «(…) identificar los principales rasgos estilísticos de obras de diferentes épocas y culturas y relacionarlas con su contexto histórico (…)» tal y como sugiere LOMLOE.
  • En Matemáticas, podemos proponer que el alumnado calcule cuánto sería hoy el salario de Mozart si ganaba, por ejemplo, 10.000 florines al año: estimando inflación, proponiendo una equivalencia con euros actuales, elaborando gráficos comparativos con los salarios de otros oficios de su época; stableciéndoselas diferencias entre salarios normales para su época y el suyo. Desviaciones, estadísticas, etc.
  • En Lengua y Literatura, se podrían estudiar fragmentos de libretos de sus óperas (como Las bodas de Fígaro o Don Giovanni) para analizar personajes, discursos y temáticas, y se invita a los alumnos a reescribir o adaptar escenas al contexto actual.
  • En Ciencias Naturales, se examinan las condiciones de vida en el siglo XVIII: las enfermedades más comunes, la higiene, la alimentación, la esperanza de vida, y se reflexiona sobre cómo estas condiciones podrían afectar a un músico que viaja y vive con intensidad creativa.
  • En Geografía e Historia, los viajes de Mozart por Viena, Salzburgo, París, Praga o Roma ofrecen un mapa cultural ilustrado. Además, su condición de músico con relativa independencia económica —sin depender exclusivamente del mecenazgo— permite reflexionar sobre la libertad artística y su relación con la estructura social de su tiempo.
  • En Física y Química, se puede estudiar cómo el sonido es una onda: frecuencia, amplitud, resonancia. Los alumnos podrían construir instrumentos caseros para experimentar con materiales, longitudes de cuerda o tubos, y entender cómo estas propiedades físicas afectan el timbre y la resonancia.
  • En Valores Cívicos y Éticos, la figura de Mozart se convierte en punto de partida para debates sobre la libertad del artista, la dignidad del trabajo creativo, el valor cultural frente al mercantil: ¿qué significa tener libertad para crear cuando tu sustento depende de tus composiciones e interpretaciones? ¿Como afectaba la posible ludopatía en su vida ordinaria?

Pensamiento profundo: rutinas para aprender a entender

Para apoyar la comprensión y el pensamiento crítico y constructivo, se podrían introducir algunas rutinas de pensamiento inspiradas en Project Zero de Harvard,

  • Veo – Pienso – Me pregunto: al escuchar una pieza de Mozart, los estudiantes anotan lo que perciben, lo que les sugiere, y las preguntas que surgen.
  • Comparar y conectar: poner en paralelo la estructura de una sonata con la estructura de una narración literaria o con patrones matemáticos.
  • Puente de metáforas: invitar a los alumnos a crear metáforas que unan música con conceptos científicos.
  • Diálogo socrático: facilitar debates guiados sobre ética, patrimonio, libertad artística, responsabilidad social.
  • Toma de perspectiva: pedir a los alumnos que se imaginen como Mozart, un mecenas, un músico moderno, un físico, y escribir desde esas voces sobre lo que han aprendido.

Estas rutinas fortalecen las habilidades de pensamiento de IB. Enfoques que promueven un aprendizaje más profundo y transferible.

¿Por qué este currículo “merece la pena”?

Este modelo educativo no es un capricho idealista: está alineado con la LOMLOE. La materia de Música en la ESO, según el currículo oficial, exige analizar obras en su contexto, improvisar, interpretar y crear con medios tradicionales y digitales. La propuesta que aquí se describe responde directamente a esas competencias específicas.

Además, al cruzar la música con otras disciplinas, estamos respetando el espíritu competencial de la ley: no solo enseñamos música, sino pensamiento, ciudadanía, ciencia y cultura. No es una suma de asignaturas, sino una trama de experiencias que promueven la transferencia, la reflexión crítica y el compromiso ético.

La Escuela como Sinfonía de saberes

La educación que imagino con Mozart no es nostálgica, sino urgente. Reúne la libertad artística con el rigor científico, la emoción con el pensamiento, el pasado con el presente. Es una educación de raíces ilustradas, de preguntas grandes, de creación compartida y de ciudadanía reflexiva. La ILE, ya hablaba de estos conceptos, hace más de 100 años, bien de la mano de Giner de los Rios, y también del en demasiadas ocasiones olvidado Cossio.

«(…) debe considerarse a la

Música, en cuanto comprende la expresión de la vida entera de todos los

seres, como un arte verdaderamente humano-divino (…)» Giner de por Rios, Reformismo, Difusión y Legado Musical

Perkins nos recordaba que enseñar lo que merece la pena transforma no solo el conocimiento, sino la mirada del estudiante hacia el mundo. Y si la LOMLOE puede ser interpretada como una invitación a conectar disciplinas, potenciar la autonomía y celebrar la cultura, entonces nuestra tarea como docentes es responder a esa llamada.

Si sabemos que la realidad es compleja y profundamente interconectada, ¿cómo justificar entonces un currículo que se enseña en compartimentos estancos?

Porque la escuela —cuando se atreve a tejer todos sus hilos— deja de ser un muro de materias para convertirse en un concierto de ideas.

By, Otras Maneras de Educar

Deja un comentario