ENAP21: el regreso tras la mascarilla.

En la reapertura del Congreso Enap tras la pandemia, disertamos sobre el concepto de tiempo y espacio en Educación con Jaime Vallaure, estableciendo un diálogo entre música y palabra.

Partiendo de ambas ideas nos servimos de la palabra y de la música para ilustrar concepciones y propuestas diversas, tratando de vislumbrar que son complementarias.

La Música de Chopin en su preludio número 4 nos lleva por un camino. Un recorrido donde la incertidumbre es la tónica de la melodía y armonía, donde aparece un silencio que nos deja colgados sin alfombra bajo nuestros pies. Un silencio que nos enfrenta con la expectativa y la realidad.

Una realidad que es la partitura, como metáfora de zona de seguridad. La partitura como marco horario donde todo sucede según lo previsto. Más Mahler nos decía que la Música es todo aquello que no está en la partitura. Educación por tanto es todo aquello que no está solo en el horario, que no está en la partitura. El horario como espacio educativo temporal a romper. Es necesario repensar y salir del mismo.

La frase célebre de Eduard Hanslick que califica la música como formas sonoras en movimiento y que tiene numerosos antecedentes en las páginas de filósofos antiguos, medievales y renacentistas, constituye un punto de partida, pues todo movimiento ocurre en el tiempo y en el espacio.

Si bien Adorno afirma que la música es la decoración del tiempo vacío y que responde a la necesidad humana de crear metafísicas compensatorias ante el paso inevitable del tiempo.

La música se ha definido tradicionalmente como el arte de combinar los sonidos con el tiempo, siendo por tanto posible imaginar una música carente de sonidos, pero es impensable una música al margen del tiempo. John Cage lo expuso con lapidario radicalismo en 4’33”, una partitura que señala una sucesión de tres secciones vacías ―tres movimientos― sin otra indicación que la de su duración total.

Por tanto podemos pensar que la música no transcurre en el tiempo, sino que transcurre temporalmente.
Pero la realidad es que la música no se desarrolla en el tiempo, sino que está hecha de tiempo.

Y el silencio, ocupa espacio, tiene su tiempo, el silencio no existe, sino que es sonoro. el silencio otorga,

Un silencio que más que nunca desde la pausa y el reposo es necesario. La pedagogía del silencio como reflexión, como ausencia de prisa y aceleramiento continuo.

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